viernes, 23 de junio de 2023

#ViernEscrito 03. A un paso del siguiente peldaño.

Si me preguntas de qué se compone la vida, te contestaría que de pequeños tramos de escalera. Para mí el objetivo tácito del día a día, es fortalecernos para poder seguir avanzando, pero no de forma lineal en un terreno liso, eso no implica fuerza sólo resistencia al caminar; sino subiendo, la mayoría de las lecciones vienen dadas por malos momentos, o por lo menos, esas son las lecciones que más se quedan en nuestro ser.

Hace tres años, un 27 de junio de 2020, me dí cuenta de que algo no iba bien, dentro de mi cabeza me refiero, y decidí dar el paso de pedir ayuda. Cuando tuve que describir qué me sucedía, recuerdo que la sensación fue la de un bebé que frente a él tiene tan sólo 10 peldaños, pero que desde mi punto de vista, me sentía como una hormiga a los pies del Himalaya.

He estado en el psicólogo otras veces y en otras etapas de mi vida, no por vicio por la psicología precisamente, en mi edad más infantil por un episodio de bullying, acoso...putada a fin de cuentas; no recuerdo mucho las sesiones pero curiosamente recuerdo el lugar en el que acudía a terapia. Más adelante, de adolescente acudí por ansiedad, no saber gestionar mis experiencias (porque lo de gestionar emociones, ¿pa’ qué?), y luego en la universidad volví a darme de bruces con la realidad.

El momento por el que decidí con 32 años a focalizar mis energías en mí, vino cuando, tras varias experiencias en el mismo momento, mi piel reaccionó, sarpullido, urticaria...tenía unas habas con las que podía hacer michirones; por lo que me dí cuenta de que algo no iba bien.

Gracias a una de las mejores amigas que la vida pudo darme, dí con una psicóloga afín cien por cien a mi situación. Quizá por tener una visión más adulta, quizá por sentir una angustia máxima, quizá porque el universo quiso, no lo sé; pero sé que ha sido de las mejores experiencias.

He conseguido aprender a convivir con mi pasado, no sabría si decir que la experiencia fue buena porque tuve gente que me ayudó a levantarme (sin yo saberlo) o traumática por los golpes que recibí, prefiero simplemente pensar que fue. Con perspectiva, aprendes que las situaciones se dan, no son culpables, los culpables son quienes las ejecutan. Considero que es un tema delicado para tratar en pocos renglones, pero sí que os puedo decir que, EN MI CASO, porque sería ruin por mi parte hablar por otra persona que ha pasado por una situación de bullying o acoso escolar, he podido avanzar, perdonar a quien yo he querido perdonar y trabajar en que esa mala experiencia no tiene sino que servirme para aprender a valorarme, a defenderme, a saber que no debo achantarme sea quien sea quien me quiera achantar, y lo más importante, a quererme.

Sin darme cuenta, tirando del primer hilo, se fue deshaciendo una madeja que envolvía una persona fuerte, inteligente, cariñoso, amistoso, amable, ...y quejica, y (un su poquito) dramático, intenso y...y más defectos que mira, no debo decirlos yo, yo ya me los sé. Bromas a parte, esos hilos han ido cayendo, o los he quitado yo, y he descubierto quien soy, con mis grandes defectos y mis pequeñas virtudes. No busco ser perfecto, durante esta terapia, he buscado ser sólo yo. Y que el mundo me reciba como quiera recibirme.

La terapia suponía un crecimiento interno (porque externo no podría crecer más) en el que cada superación era un peldaño más. Y hoy, en mi última sesión, tras años de ejercicios, confidencias, examen interno y cargos de conciencia por como era en un pasado, he descubierto que la escalera no se recorre entera, siempre quedará un peldaño más por subir, que vivamos en una fecha presente, no implica que no queden nuevas lecciones en el futuro, o la propia modificación de nuestras creencias o nuestros valores según nuestras experiencias.

Al final, lo que nos queda, es lo que vivimos, mientras no hagamos daño a nadie con nuestra forma de ser, y si lo hacemos sepamos tragarnos nuestro orgullo y pedir perdón por nuestro error, todo viene rodado.

No puedo finalizar este post, sin AGRADECER¡¡¡ a todas y cada una de las personas que me han apoyado en estos tres años, y en los años anteriores, una de las cosas que más me impactó al realizar un examen de conciencia y conocer mis defectos y mis virtudes, no fue la suma de ellos, al fin y al cabo quien esté libre de pecado, que tire el primer comentario; sino las consecuencias de esas virtudes y esos defectos.

Puedo decir con la boca bien abierta, que tengo en una mano menos dedos que amigos íntimos, esas amistades que con los años se van forjando a fuego lento, con batacazos, discusiones, peleas, incluso tiempo sin hablarte, pero que están en primera fila con su gasa para curarte cuando te caes. Desde el colegio hasta mi vida adulta, son muchos los nombres que puedo decir, sin temor a equivocarme, que me han salvado en más de una ocasión. A todos ellos, gracias, gracias y gracias, y a mi familia también, porque son el sustento donde se apoyan mis valores, mi forma de ser, mi yo.

Ahora queda sólo, seguir luchando por ser un mejor yo, no por mí, sino por todos los que en algún momento cuentan, han contado, o contarán conmigo. Porque puedes ser la hormiga más fuerte, pero siendo tú solo, no llegas a la cima; yo no estoy en la cima, pero sé que la ladera la dejé atrás.

En favor de todos los que me han prestado su hombro para llorar, compañeros de colegio, hermanos que se hacen en el instituto y la universidad, o incluso ese amor que se hace un gran, gran y gran amigo, y las nuevas amistades de la edad adulta por primas que no son primas pero que te demuestran lo mejor y las amistades que de ellas derivan, o esa joya que me ha traído la música, y más gente que me dejo en el tintero que en algún momento de mi vida me ha ayudado a levantarme; pondría como canción Walk me home – Pink, porque nunca, nunca y nunca, me dejaron solo en los malos momentos.

Pero, si hay una canción que me defina y que vaya al hilo de lo que quiero transmitir en este artículo, la superación tranquila de que la vida sigue y tu fortaleza será la que dirima si un mal momento te afecta o te impulsa, creo que la decisión más acertada es Searchin’ my soul - Vonda Shepard, porque, como dice ‘’he estado ciego una parte de mi vida, me he recompuesto, y sé que queda mucho por vivir’’ así que tendré que estar preparado, porque después del socavón, o bache, todo va a estar bien.

PD: los chascarrillos innecesarios eran para reducir el tono de una reflexión que pretende ser positiva, y sí, tras este, el resto de post que vendrán serán sobre otras temáticas y menos yo. =D. Y siempre, siempre, habrán canciones subtituladas para ayudar a transmitir, lo que quiero transmitir. 

viernes, 16 de junio de 2023

#ViernEscrito 02: Vivan las palabras por escribir.

En el anterior post de #ViernEscrito, hablé de que me encuentro en un cambio de fase tras (casi a puntico de) finalizar una terapia que me ha llevado 3 años a mejorar quién soy y quién puedo ser, y eso que el camino es largo.

Hoy sin ir más lejos he encontrado una epifanía bastante divertida: es verdad que la vida da y la vida quita. Lo sé, he descubierto América, hacerme vuestro gurú (#ironía). Pero he recibido una patada, inesperada y previsible valga la incongruencia, pero sin pedirlo siquiera, antes de esa patada y a lo largo del día, he recibido abrazos de muchas formas. ¿La epifanía? Que todo sucede, si no por algo, de forma finita, no se acaba la vida tras un suceso, simplemente toca comenzar otra.

Y eso me ha llevado a cuando escribí lo que considero mi primera ‘’reflexión’’, además en un momento bastante cambiante, el primer año de carrera, ese limbo entre el instituto y la vida adulta donde tu invencibilidad sólo es equiparable a...tu imbecilidad, sólo hay que cambiar las letras de sitio y darle alguna patada al diccionario.

En aquel 22 de abril de 2009, lo que viene a ser ayer, redacté, si no recuerdo mal para una actividad de la universidad, el 23 de abril es el día del libro, así que supongo que sería por algo relacionado con la efeméride, el asunto es que, al preguntarme sobre qué escribir, redacté un texto breve sobre lo que supone enfrentarse a la hoja en blanco.

Llámame ego pero me siento bastante orgulloso de escribir lo que os muestro a continuación cuando tenía casi 21 años (los cumplo dos días después de cuando escribí el relato) y no sólo no era consciente de lo que hacía con mi vida, sino que no sabía ni lo que quería. Pero sí que tenía claro que sabía que escribir, es una de las actividades que me gustaría desempeñar a lo largo de mi vida, bien sea para leerlo sólo yo, para que lo lea mi grupo de amigos, o para llenar estanterías.

Espero que os guste.

‘’LA HOJA EN BLANCO

La hoja en blanco”, ¿sobre qué escribir?, se pueden exponer diversos temas, expresarnos de mil formas y aún así quedarán temas por escribir. En mi corta experiencia y en mi ruidosa mente se oye la misma frase al respecto: “la creatividad permite escribir la hoja en blanco”. Probablemente me equivoque y quien lea este relato termine de leer en este instante porque no esté de acuerdo, o lo declare como insulso; pero pienso que cualquiera puede hacer que las palabras sean más que ello.

Bien por unos o por otros; vivimos en una época en la que cualquier persona tiene la capacidad de escribir, ya sea bien o mal, pero al fin y al cabo escribir, que ahí depende de qué se entienda por escribir. Porque estoy seguro de que hasta el más ilustre erudito puede ser superado por cualquier analfabeto, ya que los sentimientos que embellecen el vacío de la “hoja en blanco” no so creados por palabras correctas y tecnicismos o sentimentalismos creativos, sino por la sencillez de un pensamiento, por el gusto de la razón independiente que permiten que cada renglón tenga un sabor distinto al anterior.

Pero realmente qué es escribir, más aún, ¿qué es escribir una hoja en blanco?, sin la intención de convertir este relato en un texto filosófico, escribir una hoja en blanco es transmitir sensaciones, que quien esté leyendo se sienta emocionado por leer un texto auténtico y no marcado por la corrección y la expresión adecuada, sino por ideas, pensamientos, logros humanos; renglones que den muestra de un ápice de humanidad en el autor. Es que el lector, al terminar de leer, no piense en si el autor es un premio Nóbel de literatura o un inexperto escritor, sino que piense en cómo puede repercutir el texto que tiene enfrente, ya sea relato, novela o verso, en su ser. Puede que lo que escribo sea obvio y no esté haciendo más que otro ridículo en contar lo que otros saben, pero no me agobia esa idea; sé que cuando tenga una hoja en blanco no temeré de expresar mis pensamientos, ni cesaré en mi creencia de que cualquier persona puede escribir.”

La verdad, esa patada me ha dolido pero le deseo lo mejor y ojalá en un futuro se quede en una tontería, pero, cuando has pasado un bache, porque no es malo pedir ayuda ni saber que hay cosas en ti que mejorar, necesitas apoyarte en el avanzar propio y no regocijarte en el mal momento.

Los malos momentos pasan y son lecciones necesarias, quien te diga que su vida es perfecta es que simplemente no quiere compartir su realidad; pero esos abrazos de hoy me han sabido a gloria, una sonrisa cómplice en el trabajo que te ayuda a afrontar la rutina diaria; esa compañía de toda la vida que no te demuestra más que lo realmente importante es quererse en lo bueno y en lo malo; o ese aura que se crea cuando estás creando con quien mejor te puede conocer artísticamente.

Por eso este artículo lo dedico a los abrazos inesperados, a las patadas necesarias y constructivas (son las únicas a las que le doy las gracias por todo) y a las palabras que aún quedan por escribir, porque pase lo que pase, como dice Tai Verdes – A-O-K, al final, pase lo que pase, sé que estaré bien, si no ¿para qué estar?; porque #ViernEscrito, lo que acaba en punto y final.  

PD: el video es la canción subtitulada =D

viernes, 9 de junio de 2023

#ViernEscrito 01: soy tonto del cuLOVE.

La gran Tina Turner (DEP) versionó en su día el genial temazo ‘’addicted to love’de Robert Palmer, no puedo negar sentirme identificado con la canción, soy de esos adictos a encontrar pareja que tiene a su alrededor bonitas historias de amor, seguro que algunas adornadas, pero historias de amor al fin y al cabo.

Y siempre me surgía la pregunta ‘’¿por qué yo no?’’, pero tras una intensa terapia (que os contaré otro día) he conseguido calmar esas ansias de tener pareja, creía que debía ‘’tener a alguien’’ como si fuera una posesión, y en realidad el poseído era yo por esa ansiedad, puesto que ya vivo con amor suficiente.

He sido invitado a bodas de grandes amigos, y amigos menos grandes; la mayoría de esas historias las viví junto a los protagonistas, e incluso en algunas tuve la fortuna de formar parte, algo que no te puede si no emocionar, que alguien quiera que formes parte de su día ya te hace partícipe, en cierto modo, de esa historia, eres ‘’ese amigo que estuvo cuando…’’. Quizá suene a garrapata sentimental, pero sentir ese calor cuando la pareja se mira y sonríe, disfrutar de esa emoción de un gran acontecimiento, como cuando estás en el karaoke de tu vida y entra tu amiga con el teléfono en la mano y te dice ‘’me ha dicho que me quiere’’ con una sonrisa de oreja a oreja, y mil anécdotas más, sólo puede hacerme sentir cercano al amor, aunque sea al ajeno; y, en cierto modo, pensar que estoy más cerca de conseguir mi propia historia.

Como cuando antes de encontrar tu puesto de trabajo ideal, debes pasar por otros en diversas empresas para saber cuál es el tuyo. Hace unos días decidí hacer un parón tras mi terapia, he visto que estaba muy equivocado, y que me perdonen los que ya eran ilustrados en su verdad, pero no hace falta vivir una relación típica (no soy nada típico, eso es cierto) para poder sentir esa calidez cuando estás con alguien especial.

¿Es el mismo calor que puedes sentir con tu pareja? Está claro que no, pero he percibido esa calidez de cuando estás con esa amistad íntima fortalecida tras varios golpes a lo largo de su existencia, o cuando valoran tu opinión, cuando los hijos de tu amiga te llaman ‘’tito’’ , y un largo etcétera. La sensación a la que me refiero hay quien la llamará conformismo, yo prefiero llamarla plenitud, me siento bien con la vida que llevo y sé que no tengo prisa en encontrar pareja. ¿Significa eso que no quiero tener novio algún día? Jah, ni de coña, creo que lo del papa negro está ahí, ahí con lo de cuando me eche novio. Pero si he tardado 35 años en encontrarme a mí, no creo que tenga que tener prisa en encontrar a esa persona que me haga sentir mariposas en el estómago (y que sea correspondido claro, que no quiero tropezar en esa piedra una segunda vez) y en otras partes del cuerpo.

Chorradas a parte, vuelvo a mi descanso en paz, los que nos gustaría tener pareja, hablo en condicional porque soy el eterno soltero; buscamos y buscamos, y volvemos a buscar, y cuando le decimos a nuestros (hiper pacientes) amigos aquello de ‘’ahora me necesito a mí’’, en el fondo, seguimos buscando.

No puedo negar que parte de esa voluntad por tener pareja se veía por fuera como un desesperado por encontrar a alguien con quien compartir un sofá, pero desde hace unos días es cierto que me siento tranquilo.

Parte del problema de los que somos tontos del cuLOVE, se encuentra en que pensamos que por más buscar, más oportunidades, como cuando te comprabas veinte cantimploras porque sabías que cuanto más compraras, más pronto se encontraba ese regalo, que no era más que un consuelo por cada vez que no encontrabas lo que esperabas.

Y veo que la solución es saber qué es lo que quieres, no buscar hasta que encuentres lo que esperas, porque, al igual que en la vida estudiantil y laboral, en la vida sentimental, pocas veces llega lo que esperas. Son muchos los amigos, casados y no casados, que me cuentan su historia con ‘’justo lo que menos pensaba’’ o ‘’no te vas a creer lo que te voy a contar’’. Obviamente me tengo que creer lo que me digan, aunque en ocasiones me habría gustado que existiera un BOE del amor que me mostrara la verdad de esa anécdota.

Sé que sonará a autocomplacencia pero sí que estoy en ese punto de tomármelo con calma. En los últimos meses me he dado cuenta de que es como si fuera un efecto dominó, no terminaba de darme la ostia con el anterior y ya estaba emocionándome con la ficha siguiente, ¿resultado? Una cosa rara en el suelo, mis expectativas junto con mis ilusiones dibujaban un azar de imagen que poco agradable resulta a la vista (y al recuerdo).

No he dado con malas personas, bueno, algunos egoístas, pero la mayoría gente con la que simplemente no hubo conexión. Pero sé que en lugar de buscar por buscar, debo dejarme llevar (conforme escribo estas palabras, siento los pescozones de todos y cada uno de los amigos que me han dicho lo mismo, pero soy de los que hasta que no reacciono no me doy cuenta). Quizá deba aguantar antes de decirle al amor adiós, como diría Vonda Shepard – Hold out; pero sí que necesito aprovechar que estoy encontrándome en otros aspectos.

Dedicado, a todos los tontos del cuLOVE que sabemos que algún día, podremos hacer partícipes a otros en nuestra propia historia, porque no te voy a negar, como todos, que mantengo esa espera, pero ya no me corre prisa.

Mi canción para este post no podía ser otra que Looking for something (buscando algo) de Vonda Shepard, porque #ViernEscrito está, lo que acaba en punto y final, hasta la próxima.

PD: lo siento, no la he encontrado en español, pero el tema, es igualmente disfrutable.


miércoles, 16 de marzo de 2022

ARTÍCULO 25. PLAN PARA HOY, ''INCERTIDHAMBRE'' PARA MAÑANA.

 Artículo 25. Plan para hoy, ''Incertidhambre'' para mañana. 

¿Qué es un plan? La acepción segunda y tercera del Diccionario de la RAE definen como plan 'Intención, proyecto' y 'Modelo sistemático de una actuación pública o privada, que se elabora anticipadamente para dirigirla y encauzarla'. En nuestro proyecto de vida siempre hay un plan, desde pequeño lo diseñan nuestros padres y, por lo general aunque conozco excepciones, hay un momento de rebeldía en la adolescencia cuando es el propio individuo quien decide su propio plan. 

Pero, ¿Qué sucede cuando ese plan se convierte en nuestra propia rebeldía? Por lo general diseñamos un plan profesional considerando como meta lo que nos hace felices, y bienaventurados quienes lo consiguen. Pero los que seguimos en el camino y aún no volcamos nuestro tiempo y energía en encontrar esa ''vocación'', trabajamos en lo que se debe hacer, buscar un trabajo, porque, no nos engañemos, el mundo va a seguir girando y no se va a esperar a que decidamos. 

He pasado por varios planes, de todos he obtenido una gran enseñanza y, por suerte para mi paz interna, buena gente que se ha quedado en el camino. ¿Me ha llevado a ese trabajo con el que sonreír al levantarme? no, pero si un camino te ha traído una buena consecuencia, aunque no sea tu camino, nunca será un error recorrerlo. 

En lo que respecta al sistema siempre es más fácil echarle la culpa, seamos sinceros, se valora antes el título del primero que la versatilidad del que llegó tarde porque probó diferentes vías y esto sí que lo puedo afirmar desde mi propia experiencia. Pero pienso que, sin ser ejemplo de ello, lo inteligente es aguantar y luchar contra lo establecido; persistir en encontrar el trabajo y reinventarse en el camino es, con certeza, lo más arriesgado pero a la vez lo más alentador. Estudias una titulación universitaria, por supuesto porque para qué fomentar que lo importante de la enseñanza es la meta y el método, siempre hay que ver la élite, en fin, como decía, estudias una titulación universitaria, te das de bruces con la realidad laboral (sea cual sea la titulación que estudies, el borrón que te encuentras no tiene nada que ver con la obra de arte que te pintan en primero de carrera) y si no sigues luchando por el sueño que querías trasladar a la realidad, eres capaz de envidiar al que hizo un curso de profesionalidad básico y se está dedicando a lo que le gusta. Ir al trabajo con ganas, creo que esa debe ser la primera lección que nos enseñen durante nuestra formación como profesional en un sector, algo tipo ''¿Quieres esto? ¿No? pues coge tus cuchillos y vete porque el mundo está lleno de agujeros negros'' 

Permitirme tan simple metáfora, pero a lo largo de mi (corta) trayectoria profesional (y artística) he observado que similar a la definición de agujero negro es mucha la gente que está tan apagada, infeliz, abstraída, llámalo como quieras, de su auténtica meta que están tan consumidos que atraen todo, lo que se llamaría ''esponja'' de energía, comienza con una cara larga y desemboca en una actitud de ''mira que bien trabaja pero que apagado se le ve''. 

¿Debemos todos de tener el derecho a brillar o se conjuga aquí la premisa de que no todo el mundo llega a lo más alto? al comparar la insatisfacción profesional con las estrellas no pretendo recrearme en la fantasía de ''venga tía, el cielo es tuyo'' no, pero sí que soy partidario de que todo el mundo tiene el absoluto derecho a brillar, entendiendo por brillar esa chispa en los ojos que se ve en quien disfruta con el camino elegido, ese rostro tranquilo que nos invita a preguntar qué es lo que le hace sentirse tan bien. Cometemos del error de pensar que para que una persona brille debe ser el número uno de su sector y si no, ha fracasado estrepitosamente. 

Me niego en rotundo, he visto el brillo en gente que nunca será conocida en su sector, ni famosa por su labor, pero está orgullosa de su trabajo y se esfuerza a diario por hacerlo lo mejor posible y entra al trabajo con el mismo bienestar con el que se va el día anterior, esa es la calma que debemos alcanzar todos a nivel laboral, esa tranquilidad derivará en menos estrés en nuestra vida y, por tanto, mayor control de las riendas de su propia vida. Sin embargo, cuando nos encontramos obcecados en la búsqueda (a veces eterna) de dicha plenitud, el efecto es el de un agujero negro, va todo en consecuencia, nos irrita el trabajo por lo que llegamos agotados a casa y buscamos planes ociosos para fingir desconexión cuando dentro de nosotros estamos deseando que el plan ocioso no se acabe nunca para retrasar el viaje de vuelta a la realidad. 

Y, en realidad, es más simple que cualquier búsqueda, encuentra tu sector y ve por ello, ya está, el camino es realmente lo difícil, no tomar la decisión. Hay que ser consciente de que el camino no se logra de un día para otro, pero si caminas con ganas, no hay cuesta arriba, todo es meseta. 

Luego entramos en la decisión artística, en mi caso sé que lo que me llena no llena la nevera, es mi plan para hoy pero incertidhambre para mañana (entiéndase el palabro como un juego de palabras en el que no sabes qué trozo de pan te vas a llevar a la boca si no tienes asegurado un trabajo) puesto que hasta que no lo intente no sabré si mi voz o mi libro podrá darme un sustento, pero cuento con un factor que es importante en una profesión artística o profesión profesional (valga la redundancia para explicar que lo artístico también es una profesión). Ese factor es saber que para ser cantante no hay que llegar al Grammy, al menos yo me contento con hacer alguna actuación al mes y disfrutar de que las canciones que interpreto ayudan a que quien me escuche consiga evadirse de esa vida real que pretendemos dejar a un lado cuando ponemos un pie en la calle o pulsamos el play en casa. He conocido a cantantes, actores y escritores, y todos coinciden en que la profesión de artista lleva consigo una segunda titulación con la que mantenerte. 

Pero como he dicho antes, mientras tengas claro que el camino que has escogido es el que querías escoger siendo consciente de todos los escollos a enfrentarse, de unas buenas suelas que eviten el agotamiento y un colchón emocional que te apoye en forma de amigos o familia; se convertirá en el mejor camino que decidas caminar. Bien sea comenzando a cantar con 30 años, o dejando de lado la universidad por una clínica de estética o haciendo la residencia en medicina con 33 años que estudiando un FP de informática con 52 años. No cometamos el error de abandonarnos al plan que diseñamos en la adolescencia, puesto que si tú no eres la misma persona, tampoco tienes que seguir el mismo plan. 

¿Encontraré mi camino? ¿Pueden haber dos caminos a la vez que me lleven a la plenitud interna que busco? ¿Debo resignarme a lo estable sólo porque me da la tranquilidad económica o debo arriesgar a la incertidumbre de la sonrisa que se forma en mi mente cuando pienso en lo que realmente me gustaría dedicarme? 

Dedicado a los que tienen respuesta a las preguntas que no sé responder. 

Mi canción para este post: I gotta find peace of mind - Ms. Lauryn Hill (a mí al menos me ayuda a reflexionar y tranquilizar mi estrés mental para encontrar paz mental, os la recomiendo)













martes, 15 de septiembre de 2020

ART. 24. SOMOS IMPERFECTOS QUE NOS ENFRENTAMOS A LAS PIEDRAS DEL CAMINO, ESO NOS HACE PERFECTOS.

Estoy pasando por un momento de descubrimiento personal. A los 20 pensaba que había llegado a mi etapa adulta pero pasados los 30 compruebo que es muy cierto lo que dicen ‘’a los 20 las lecciones y a los 30 aplicas lo aprendido’’.

Mis ganas de comerme el mundo se encuentran mermadas, o por lo menos más tranquilas, quizá más maduras. No sólo porque escribo estas palabras mientras estoy aislado por COVID. Llevo varios años queriendo conocerme, mejorar, y no crearme (ni crear) tanto dolor de cabeza al aguantarme.

Otras veces he pasado por lo mismo, un psicólogo, examen de conciencia y una vida social más tranquila….ni de coña se parece al proceso que estoy viviendo ahora. En este momento estoy de verdad conociéndome a mí y creo que muchos os identificaréis conmigo, por eso comparto estas palabras. Pero ¿Cómo puedo conocerme a mí?

Pecamos de refuerzo positivo, pensamos que la mejor forma para dejar de sentirnos mal es reforzar todo lo que tenemos bien, y reforzar la idea de que mañana será un buen día…como si fuéramos una campaña de ‘’Mr. Wonderfull’’. En base a mi experiencia puedo opinar, y afirmar que es un error, al ‘’sobre-reforzar’’ tanto la vida, lo que estamos haciendo es barrer bajo la alfombra. Y ese es el mayor error, la mierda acaba saliendo.

A principios de verano comencé a sufrir urticaria ocasional, tras varias pruebas y tratamientos, mi médico y mi psicóloga me decían lo mismo. Estrés. La mente te va quitando lo que no superas o no te interesa recordar, pero el cuerpo tiene memoria y acumula esa tensión, y como se suele decir, al final ‘’revientas’’.

Entonces la pregunta sería ¿y qué hacer cuando no puedo parar? No se trata de parar, todo lo contrario, se trata de afrontar. La vida no es dura ni preciosa, la vida solamente, es. Una buena amiga me dijo ‘’somos las cosas malas que nos pasan en la vida’’, a lo que añado que además de ello, somos lo que somos por la forma de enfrentarnos a ellas.

No me tengo que ir a ejemplos falsos, todos conocemos gente que realmente lo pasa mal, bien sea por disponer de una economía bastante baja, o por no tener trabajo, o por no tener familia, por afrontar una enfermedad difícil, y en muchos casos por todo eso a la vez, pero el derrotismo es la última opción, y una sonrisa al día puede ayudarnos. Esa gente que de verdad sufre, no los que tenemos un portátil y queremos darle sentido a nuestra vida, esa gente es la que realmente conoce la humildad y la fuerza para enfrentarse a cualquier vicisitud. Son los que dicen ‘’las cosas vienen así y no puedes caer, tienes que esforzarte por salir del hoyo’’ ellos son los auténticos héroes, los que no sólo se conocen, sino que tiran 'pa’lante'.

Por supuesto, todos tenemos nuestra batalla interna, no debemos pasar por la penuria para merecer algo mejor, pero el hecho de querer algo mejor en nuestra vida también puede ser una batalla. Yo he pasado por acoso escolar, por una operación donde literalmente, casi me quedo en la camilla y por muchos años de inestabilidad laboral…como muchos muchos mortales, lo que pasa es que me volví dependiente del apoyo de mis amigos y familia, y de auto-compadecerme. Y pensaba que estaba bien, que salía, celebraba cada logro, me ahogaba en cualquier confrontación….y ahí es donde estaba cayendo más hondo.

Porque la solución no es esa, al contrario, cada golpe debo usarlo para hacer más resistente mi piel, y cada desilusión, debo usarla como aprendizaje para hacer más fuerte mi intuición. Y el apoyo de mis amigos (tengo los mejores del mundo, lo siento) y mi genial familia, no es lo primero a lo que debo acudir, al contrario, es el plan B, no por desmerecerlos, sino porque el primero en poner herramientas para solventar los inconvenientes, soy yo. Hay que decir ‘’soy como soy, ¿y qué? Soy torpe, soy sensible, soy cabezón, no me importa si soy el centro…pero soy amigo, soy confidente, soy divertido, soy fuerte y sé recibir el golpe, y más aún, sé pedir perdón’’ (mi ejemplo de yo) así que tengo las herramientas para ser mejor conmigo mismo, y así poder ser mejor para con el mundo.

Es duro, al principio, luego no solo tienes fuerza para ti, sino que sabes estar en los problemas ajenos y devolverles todo lo que te han dado. Porque como se suele decir, la vida no solo son las piedras del camino, es una parte, la otra parte es la capacidad que tenemos, no de apartarlas, sino de destruirlas, porque cuando apartas un problema vuelve, pero cuando lo superas, no volverá a ser un problema nuevo, sino migajas en la mesa que quitar de un soplido.

Dedicado a la protagonista de mis conversaciones profundas, porque soy como soy, ¿y qué? Al final somos las cosas malas que nos han pasado, y como las superamos para que no nos vuelvan a herir.

martes, 14 de abril de 2020

ARTÍCULO 23. BUSCO SOFÁ CON VISTAS A UNA MIRADA


Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntes a dónde; busco acaso un encuentro que me ilumine el día, y no hallo más que puertas, que niegan lo que esconden […] vivo en el número siete, calle melancolía, quiero mudarme hace años, al barrio de la alegría, pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía, en la escalera me siento, a silbar mi melodía. (Joaquín Sabina – Calle Melancolía)

¿Cuántas veces nos hemos sentido perdidos caminando por calles que nos llevan a ninguna parte, con la incertidumbre de si el paso dado es el correcto o no? ¿Alguna vez os habéis sentido así cuando en una primera cita te preguntan ‘’qué buscas?

Y quién se atreva a decir que conoce la respuesta acertada, que comience a organizar cursos de formación porque considero que hoy en día, la gente está sentimentalmente muy perdida. Ya no sabemos si buscamos la frustración de experiencias pasadas en las futuras, o si buscamos aceptación sin importarnos quien nos acepte. Algun@s querrán soñar grandes dramas románticos, otr@s ‘’sólo’’ grandes expectativas de comedia romántica…y habrá quien deseé saber qué quiere querer y quien deseé saber qué es lo que de verdad quiere.

Yo, después de muchos exámenes internos, análisis de errores de toma de decisiones, y encontrar un ‘’quién es quién’’ de las citas…me he dado cuenta que quiero lo simple.
Quiero una conversación al final del día con la que aprender algo nuevo o experimentar una discusión de posturas en un tema. Quiero una mano que me empuje a lo que no me atrevo y que me levante cuando me arriesgue a comer suelo. Quiero una bronca a grito pelado y después pedir disculpas, quiero comunicación.

Pero, oyendo la canción del maestro, en conclusión puedo afirmar que quiero un sofá con vistas a una mirada, de complicidad, de desacuerdo, de empatía, de risa, de llanto….en definitiva, una mirada con emociones. A cambio, prometo mirar de la misma forma, aceptando que nadie es perfecto y todos metemos la pata.

Dedicado este corto post, a todos los que sin ser puta ni monja, disfrutan de la vida sin temor a afirmar ‘’no me importa vivir y disfrutar, hasta encontrar ese compañer@ de sofá con vistas’’

P.D.: la canción tiene miles de impresiones, probablemente habrá quien haga otra lectura, esta es sólo una de las tantas que puede tener y que la musa me ha dado hoy. 

jueves, 9 de abril de 2020

ARTÍCULO 22. A PERSONAS PASADAS, PISADAS PA'LANTE


Hace unos años se me ocurrió la frase que da título a este post, en una conversación vía Facebook con una amiga. Hace un par de días la frase volvió a mi vida a través de las notificaciones ‘’recuerdos’’ que ofrece la red social. Recapacité respecto a la espontaneidad tan infravalorada y cómo de buena puede ser regalándonos esos ‘’puntazos’’ pero no voy a hablaros de ello, sino de lo que, a toro pasado, la frase sigue significando para mí. Y, para variar, lo comparto con vosotr@s porque sé que no dormís sin leer algo mío, está claro jaja.

Es curioso como en la vida la gente que nos guía, no nos dice lo importante que es la gente que nos encontramos; hasta que no lo vivimos por nuestra cuenta, no somos conscientes de que tendremos en nuestro círculo gente perenne y gente…ave de paso. Hasta que no lo experimentas, y lo aceptas claro, si no lo aceptas, bienvenido frustrolandia; no comprendes que por un lado, está ‘’tu gente’’ la del día a día, con la que mantienes un contacto, y pensamos que esa es la trascendental, pero por otro lado, tenemos las aves de paso, unas nos dejarán un grato recuerdo, y una imagen que retener en la memoria, y otras…serán las recordadas por la mierda que nos dejaron sobre nuestros hombros.

Dicen que, en el camino de la vida, las huellas representan los momentos vividos durante el andar de nuestras experiencias, pero recordar esas huellas sólo se consigue con las lecciones que recordamos. Esos recuerdos son los que tenemos que llevar con nosotros en el camino, la esencia de esas buenas, o malas, huellas que han acompañado nuestra pisada, son las que de verdad nos pueden enseñar a pisar más fuerte y sobre un terreno más seguro en el futuro.

Algunas personas (si sabes gestionar tus relaciones sociales) seguramente las mejores, serán las que te acompañen en un tramo u otro de la vida; pero hay huellas ocasionales, esas aves de paso, que son las artistas invitadas nuestra propia autobiografía. Hay quien dice que hay que olvidarse de lo malo vivido, yo estoy de acuerdo con el argumento que se resumen en que quien olvida su propia historia está condenad@ a repetirla; por ello, no es tanto olvidar los malos momentos, sino recordar quién lo causó, para ‘’verlas venir’’ en el futuro. Y a las buenas huellas, sólo darle las gracias por lo aportado, y cuando su camino se vuelva a cruzar con el tuyo, dale el mejor de los abrazos y saborea cada frase del saludo, pues puede esconder otra sonrisa u otra lección.

Lo importante es saber qué meter en tu mochila, ¿familia y amigos? Siempre, ¿amores? Cuidado por si el bolsillo está roto, pero también, ¿recuerdos? Sólo los buenos, de los malos quédate las lecciones para defenderte del futuro. Pues en el camino habrán luces, y sombras, la vida es el camino en el que te encontrarás muchos golpes, los mas duros quizá no estén bajo tu control, pero el camino está hecho para que te repongas y lo andes, no para que te dejes vencer por él.

Dedicado a todas las personas que en la vida se han forjado a causa de los buenos y, sobre todo, de los malos momentos, porque a personas pasadas, pisadas pa’lante.
Y, por primera vez, dedicatoria especial a Perry, Arita y Soul (ellas saben quien son)